¡Qué mal vendes tu libro por Instagram! —dijo «x». En ese instante, «y» da gracias a Dios por haber recibido ese comentario con treintaiún años. Sé a ciencia cierta que no fue con mala intención, pero el filtro es necesario. Discúlpame «x», pero debía escribir esto. Es […].
PD: No puedo escribir más, porque está el título de mi futura segunda obra…
Miami me ha tratado bien. Es un verdadero espectáculo… No obstante, hoy me siento más orgullosa de Madrid.