martes, 29 de marzo de 2022

El Caballo de la Paz frente a la Ouija

Me subí al Caballo de la Paz;

cuando me aleje del crepúsculo,

que restaba mi aura dorada.


Sumar no es el oficio

de la espina,

cargada con cien misiles

en su boca.


Ya lo predijo el Podenco Andaluz:

«brotarán de tus dedos

la melodía DO, LA y MI,

porque el SOL no está en 

la aguja deshilachada».


Tornillos llenos de odio

se disparan desde sus ojos,

puesto que desconoce

la luz en el rostro de la caléndula.


La rosa se desprende de aquellas calaveras

puestas en la Ouija,

que solo saben

crear balas con asfalto en las entrañas.


Maldita sea mi inspiración,

pero no puedo olvidar

la arena que Becelbú me incrustó

en el alma.


Yo no sé si estaré «podrida por dentro y desubicada como los polluelos sin su mamá». Lo que sí sé es que desde que decidí apartarme de la Ouija estoy cumpliendo todos los sueños que tenía previstos. El Mal ya no destruirá a Las Médulas en primavera. El Fin se hizo vida. El Desastre se deshizo en las viñas podridas. Ya soy yo. Ya soy poetisa.


Jessica Delgado

domingo, 27 de marzo de 2022

El triunfo jamás se hallará en ti

El triunfo está en el verde
y no en el rojo electrocutado,
saltando entre los claveles 
con espinas en las raíces.

Y desde lo más hondo 
del ser floral
crece la toxicidad
y las malas palabras
incrustadas en la hierba oxidada del otoño,

porque el otoño es 
la cal, con la que te
despiertas todas las mañanas,
poniendo verde hasta el afilador.

Pobre músico que no se ha dado
cuenta de que el triunfo
habita en el ocaso de Granada
sin los lirios, encadenando
el alma blanca de las caléndulas.

Y es que el triunfo;
aunque no percibas la oscuridad,
jamás permanecerá en el alma del rojo [electrocutado.

Jessica Delgado

viernes, 18 de marzo de 2022

TEÑIDO DE VERDE


                                                   A Erick Gullock
La isla dio alas al colibrí,
que transformó el sonido de la [R]
en una dulce sucesión de pasos
a la luz de la arena blanca.

Cálida es la voz del pájaro,
que canta a Borges,
contando la historia 
que se entrelaza en el hielo.

No se sabe si la luz
colmará de brillo suficiente
–ya que deslumbra en el invierno–
a un ser que diseña arte
a través de una cámara y 
una pluma estilográfica verde,
pues verde es su mirada y su alma.

Y solo el verde puede llegar a ser
el cuento que dará vueltas y llegará
a Saturno, para convertir la muerte 
en rabia y la rabia en vida,
porque la existencia solo puede ser
completa, cuando el arte tiene 
la luz que irradia el colibrí.

Y esa luz es el amanecer de Costa Rica
               teñido de verde.

Jessica Delgado


EL CÍRCULO VICIOSO DE LA HOJA NEGRA

El tambor recoge la hoja negra,
que ha descendido,
dando vueltas,
porque el rojo está en su esencia
envuelta en quejas.

El círculo vicioso de la hoja negra
solo conoce el 
universo tóxico,
que apaga a los ingenuos
bañados en verde.

Y es que 

el líquido de 
las sustancias nocivas
del acero
está en su aura.

Alma podrida de ira,
rabia y malas palabras,
que hacen de la hoja negra
una sustancia,
que aleja a cualquier alma blanca.

El parque gris al lado del McDonald's
repele aquella rama,
que creció en un mar 
lleno de odio

Y es que

el círculo vicioso de la hoja negra
no se ha forjado en una tierra fértil,
porque ha terminado
en el suelo,
aunque crea que ha alcanzado
el límite de la eternidad.

Jessica Delgado





Marcas inscrustadas en la espalda

Las marcas incrustadas en la espalda
fueron el aleteo constante 
de una llama con nombre de músculo.

El masetero resquebrajó la simiente
de la mariposa en cuatro
campanas tocadas al unísono,
aunque la lluvia no sucedió.

Fue sencillo oír el aullido de la gata,
cuando el orbicular hizo
su función prohibida.

Fue imposible ver la leche
de la corola,
flotar en unas sábanas blancas.

Todo se sostuvo en un crepúsculo
lleno de secretos y carente 
de olor a santidad.

Sucedió la cara escondida
de la moneda,
cuando el placer se hizo oro en mí.

Jessica Delgado