y recordó una herida irremediable,
que punzaba su alma.
Dejó de leer y se fue a hacer otra cuestión.
No quería sentir una picadura de abeja
por la tierra sin labrar.
El labrador cava en arena fértil
y no en la estéril y hedionda.
Supo que debía salir de ese
hoyo, donde nacen las
espigas manchadas de sangre.
Sangre que se tiñe de púrpura
cuando el amor no es amor,
ni la muerte es muerte,
ni la vida es vida.
Solo una pantalla y la poesía
pueden llenarse de verdad
en un mundo lleno de personas
cuyas arcas abundan en la electricidad.
Otra vez con la misma cantinela.
Massiel se repite menos que yo
con su eterno himno.
Aunque, a la mayoría os parecerá,
que canto un nuevo single.
Lo cierto es que es un cover
remasterizado con notas hermanadas.
Una voz en off dice:
Vuelve a escribir sobre aquella salina,
que enciende una vela en el cuarto
y abraza su cuerpo en las noches de pánico.
Ese es el amor,
ese es el amor sobre el que versó
el más grande de todos los tiempos.
El amor no es herida,
ni es salida.
Es un hilo que sale del alma
y está enlazado con un corazón
en una estrofa de plata:
Dos almas se conectan cuando existe
algo más que un bosque lleno de cal y
arena mojada por el sudor de las montañas.
Jessica Delgado Pulgarín