domingo, 26 de marzo de 2023

El pasado no se olvida

Una espina se clavó en mi corazón,
cuando el Sol se escondió 
detrás de Ana y se olvidó
de que su viento está
en mi aire.

Aires de superioridad y egocentrismo
están dadas de alta en el planeta real.
Los mercados de la ciudad se han 
olvidado de que su aire está en mi viento.

Las administraciones de la ciudad
han abandonado las explosiones 
de la luna al principio de su camino.

El director de la empresa ha desaparecido
después de que el meteorito 
dirigido desde el satélite viese la luz.

El pasado no se olvida ni con
cien vasos de agua hirviendo
a las espaldas de los pinos.

Estoy ocupado y no es por ti. Te lo digo de verdad –decía el Sol. La luna detrás de Ana y cerca de los pinos no sabe discernir entre el pasotismo y la entrega sin límites. La luna elige la entrega y el Sol prefiere vender en el mercado sin acordarse de quién fue aquel día que la luna abrió su corazón por completo.

El pasado no se olvida,
pero mi alma no permite
que la oscuridad se halle 
en su costilla izquierda.

El pasado no se olvida,
pero su mirada está en la cima
y muy pronto caerá
por la ley de Newton y llegará
al núcleo de la Tierra.

Un parto ha sucedido
y mi aura está con Dios,
esperando que el perdón
se encuentre en mí
a pesar de que la marea 
siga su inercia inerte.

Un parto ha transcurrido
y mi corazón está con Jesús.
Los santos italianos nunca han estado,
pero no guardo rencor 
y mis huesos están en la luz.

Jessica Delgado 

martes, 21 de marzo de 2023

Dos años caben en siete cruces

Dos años caben en siete cruces
que se han plantado en mis senos.

Una mirada azul es la hacedora
de la espada y una mirada negra
es la que soporta los kilogramos 
de ignorancia a las espaldas.

Dos años caben en siete cruces
que han crecido en mi alma.

La mariposa ya no espera la
luz de los vidrios plasmada
en su semilla rosada.

¿Qué sentido tiene que «el río»
sea afluente del «Lago Titicaca»?

¿Qué sentido tiene que la luz
del sol en invierno se pose
en los labios ardientes de una dama?

¿Qué sentido tiene que «una puerta cerrada»
se vuelva a abrir a la luz de la promiscuidad?

¿Qué sentido tiene que cruce siete veces
una espada en mi costado izquierdo y que 
la octava vuelva con su prepotencia
como trofeo de una nueva matrícula de honor?

Se piensa Petrus Gonsalvus
que todavía el deseo es llama.

La llama ha desaparecido y 
se ha convertido en el
poder femenino
de una tigresa que hará
defecar a todo el universo,
que esté cargando misiles
en su aura verde y naranja.

Se piensa el bien peinado
que me duelen sus asedios.

Hace mucho tiempo que su condición de ave contemplativa no hace temblar a mis alas.

Hace muchos meses que enterré de por vida
esa sensación de intoxicación permitida.

Escribí hace más de un año «te lo prometo, mamá» bajo mi pseudónimo. Y esto me lleva a rememorar que ya hace siglos que no siento a ese señor de «cuyo nombre no quiero acordarme» y que ha elevado al igual que ha pisoteado mi pluma. Un ser humano que no me quiero cruzar ni en un Picasso, pero al que no guardo rencor. El Señor Eco me enseñó a ser la mejor versión de mi misma a pesar de que fuese el peor día de la historia del alba.

Dos años caben en siete cruces
que han abrillando el empoderamiento 
de mi conciencia de la mano de la sabiduría
calcada en mis ojos de gata.

Dos años caben en siete cruces
que han enaltecido mi palabra.

Jessica Delgado






viernes, 17 de marzo de 2023

Pensamiento nocturno

La luz de la lámpara desaparece
y se enciende la luna en sus
ojos de mar.

Sus olas salen a cazar ciervos, 
cuando las palomas
no chapotean detrás de las ventanas.

Se dispone a alzar su galantería
y a saborear la semilla rosada
de aquella dama,
que fue una de sus conquistas.

A oscuras y en secreto
surge esa caricia que
ha esperado durante tantos
insomnios y momentos
de calor prohibido a la espera
de un «cabello de serrana,
seré yo su guillotina».

Cortes a hurtadillas,
aves e insectos se juntaron
en la noche destemplada del pecado.

Surge el tsunami dentro de su corazón,
y es que el búho y la noche son sinónimos
de hacer el amor siendo la caricia y la cicuta
envuelta en chocolate blanco.

Surge ese pensamiento dentro de la mariposa,
con la esencia de Ludovico y con una promesa
en la manga superior 
del bolsillo izquierdo 
del alma.

Cabra lopista,
ciervo lorquiano,
admiración entre rejas,
deseo de fechorías silenciadas
por el arma de la palabra.

Cabra lopista
cumple la promesa de Graná y
cumple la promesa de «todos a una»
y este texto será la sal de la noche
y el azúcar de las mañanas.

Vuelve a salir la luna llena y
se ha cumplido mi palabra
no seré yo quien muera de día,
pues moriré en la estrella callada del alma.

Silencio.
Su nombre ya no está.

Alegría.
Ya la caricia se ha vuelto óxido.

Ave contemplativa,
está en el tenue deseo de las llamas.

Ya no está en el río,
sino en el lago de mi mirada.

Es un pensamiento nocturno
y no un deseo enquistado en fuego.

Ya no está en el río,
sino en el lago de mi mirada.

Jessica Delgado

viernes, 10 de marzo de 2023

Diálogo interno negativo

Conduzco pisando castañas asadas
y los conductores me señalan:
«Los lentos van más deprisa que tú».
El volante empapado y yo
echándole más agua,
para que resbale mejor
la maniobra.

Bailo como los árboles en otoño.
Se me caen las hojas y el viento
es el hacedor del movimiento,
porque los palos baten sus
espinas con más arte
que la flamenca madrileña.

Lenta y desgarbada,
para que danzas
si tienes menos estilo
que los pingüinos 
andando sobre la playa.

Empanada y lopista,
porque vuelvo 
a pisar el mismo sendero
de cabezas cortadas
y de pelos sobre la cama.

Rabiosa y mentirosa,
para que sigo 
sacando los dientes
si luego soy una gatita,
que se esconde entre sus patas.

Mas, jamás seré como Garfield,
que acerca la espada, 
introduce la mirada en mi alma,
y cuando vuelve el león finge
como si no hubiera pasado nada.

Me apuesto la cabeza en agua caliente,
que ese gato con garrapatas
ha nacido en el seno del verano
y que es más tóxico
que la cicuta caducada.

Escribo con cinco jarrones en las manos,
ya que me he alejado de la muerte
y pretendo apretar mis dedos 
si la semilla rosada me falla.

Cabra poco cuerda,
pelo de manta mora y
cara de acelga
asienta los hombros y
carga sobre el alma
hábitos de agua dulce
y descarga del alma enajenada
pecados con espadas.

Jessica Delgado Pulgarín