martes, 31 de agosto de 2021

Sonrisa de plata

Voz de diosa en el clima
húmedo de su cigarrillo.
Austral mirada, sonrisa
de plata, corazón de oro
e inteligencia de acero.

Es silencio en la noche
y hábito en las mañanas.

Es carcajada eterna 
y deslizada con cuatro cuerdas 
de su guitarra.

Jessica Delgado


domingo, 29 de agosto de 2021

Las balas son dióxido de carbono

El cielo es una jara verde
en su mirada sin amor, con muerte
y sin pluma estilográfica.

El pitufo Totoro desconoce 
la calidad del verso sin latido,
ni sangre en el cerebro.

Cerebro sin ciudad y 
con miles de promesas,
cuando el mar amaina los destellos de Luz.

El descontrol de los promiscuos
se halla en las esquinas de la calle León.

Lope de Vega todavía está allí
en el cuerpo de algunos artistas
expertos en cocinar patatas al horno.

Cocinar como Lope no está en mí.
Las patatas medidas como si
fuesen un traje de Dior no es lo mío.

Lo mío es envasar al vacío
a los pitufos azules 
con dióxido de carbono
en las entrañas.

Jessica Delgado



lunes, 23 de agosto de 2021

Aunque sea tarde

Tal vez el olvido está 
en el portal de enfrente,
esperando a que
el acero no
vuelva a ser cemento en 
el corazón y fuego
en unas piernas de mujer.

Tal vez el olvido está
acercándose a la alborada,
haciendo un pozo 
en los ojos para
no acercarse 
a la llamarada.

Ojalá que el olvido
esté en la alborada
como una roca
con cimientos de 
alquitrán.

Ojalá pronto,
aunque sea tarde.

Jessica Delgado

domingo, 15 de agosto de 2021

El secreto del tabú sin voz pinzada

La caricia vil de su ojo es salida
a un lugar enraizado en color llamas.
No sé la razón de los melodramas,
que ofrecen en paño de ave la herida.

Diciembre desemboca On en la huida,
sabiendo que iba a ver sus pentagramas
junto con cien electrocardiogramas,
disparando el amor de la casida.

La obsesión hace vida en la admiración
dormida en tres mapas erotizados
y tristes por la esencia de Belcebú.

El verde arranca la cristalización
de los ardientes insectos cazados
a la sombra tabú de un rojo bambú.

Jessica Delgado

jueves, 12 de agosto de 2021

Si tus ojos fuesen de mi alma

¿Por qué el universo se creó en el Big Bang?
¿Por qué existen el Bien y el Mal?
¿Por qué existieron Adán y Eva?
¿Por qué la manzana y la serpiente?
¿Por qué los colores existen?
¿Por qué la música existe?
¿Por qué el arte existe?
¿Por qué las letras no se valoran como las ciencias?
¿Por qué a veces la palabra no se considera importante?
¿Por qué el verde es rojo y el rojo es verde?
¿Por qué los poetas tenemos fama de promiscuos?
¿Por qué existe la poesía?
¿Por qué existe el odio?
¿Por qué existe La Sagrada Familia?
¿Por qué existe el amor?
¿Por qué existe la obsesión?
¿Por qué las personas se mueren?
Y si no creen sus familiares, 
es una tortura.
¿Para qué sirve vivir entonces?
¿Por qué existen personas que no sabemos la razón de su presencia en nuestras vidas?
¿Por qué existen el firmamento y el océano?
¿Por qué existe el ecosistema?
¿Por qué existen las drogas?
¿Por qué los niños que tienen enfermedades a veces vuelan?
¿Por qué no sabemos a ciencia cierta la existencia del más allá?
¿Por qué existen personas privilegiadas que sí pueden ver lo que el mundo no ve?
¿Por qué existen los filósofos?
¿Por qué parezco filósofa en lugar de lo que soy?
¿Qué soy?
¿Quién soy?
¿Para qué y por qué estoy escribiendo este texto?
¿Qué pretendo alcanzar con esta creación?
¿A quién me dirijo?
¿Por qué y para qué vivimos?
¿Por qué existes tú en plural?

La vida dibuja los puntos cardinales
y yo sigo personificando
a militares con espadas
de hielo.

El hielo que envuelve
todo el universo
con una manta y un peluche
entre sus sábanas.

Sábanas de Sonsoles y Ramón.
Adivina, querido lector,
¿quiénes son?

Jessica Delgado





lunes, 9 de agosto de 2021

No quiero a sus chiquetitas

No quiero ser el aire que
oxígena las mariposas de su estómago.

No quiero respirar la contemplación
de su naranjo enajenado.

Si mis prendas no son mi señorío,
alcanza con sus alas
las pestañas del 
deseo maldito
de mi sien.

No quiero ser contigo.
No quiero ser sin ti.

Si es la inspiración de mis versos,
si es la inspiración de mis senos,
si es la inspiración de mi anhelo,
si es la inspiración de mi deseo,
huye como las cabras montesas
de La Ciudad Erótica.
Convierte el cielo en verde y en rojo
y que vuelva a clave de sol.

No quiero ser contigo
No quiero ser el verso a distancia de ti.

Si el ave está en sus chiquetitas,
¿por qué no desaparecen como
el fantasma de alhelí?

No quiero ser sin ti.

Jessica Delgado

domingo, 8 de agosto de 2021

Te odio, te olvido y te admiro

Promesas cumplidas en un mar de dudas.
Océano Pacífico, Mediterráneo en el verde. 
Rojo en el amarillo, fuego en el
Ton del tambor, géiser en el
Umbral de su iris naranja.
Garabatos de flecha madrileña
A la diana italiana.
Lamento inunda el ser desde diciembre.

¿Por qué el sino es rojo?
¿Para qué se escribe a la arena con piedras?
¿Por qué existe la poesía?
¿Para qué escribo a lo que no tiene sentido?
¿Por que la razón no se une al corazón?

Tonifico mi cerebro con sabor a
Olvido y con olor a
Negación del azul.

Arenas de San Pedro en los
Zapatos grises con
Uñas de sus chiquititas sin pintar.
Lo sé. Es un extraterrestre 

Amarillento y ¿creyente?
Porque sólo los muertos
Ostentan la verdad
Solidificada.

Jessica Delgado

sábado, 7 de agosto de 2021

Filosofía sin combustible

Abrazo aquel día, en el que conocí
el verso mojado
en cal y arena
por un
encuentro 
con azulejos en las manos. 

Abrazo el instante,
en el que me hallé
en la mirada de La Gaviota
y encontré el amor y la pasión
en la nota de Nenuco.

Abrazo a los ángeles blancos,
que me dan paz
y olvido a los 
ángeles caídos
envueltos
en abono.
Los cangrejos huelen a estiércol de gallina.

Ovidio, mas no Aristóteles.

Aristóteles, mas no Sócrates.

Sócrates, mas no Descartes.

Quien piensa es aquel ave 
que no sabe volar.
Prefiere comer los alimentos ajenos.

Quien no existe es aquel ave
que sí sabe volar.
Prefiere dormir todo el día y 
atacar a Minerva
cuando le apetece.

Minerva ya no es seducida por
una bala con pinta de pastorcito
en Jerusalén.

Nunca mejor expresado: 
Fátima, Santo Toribio de Liébana, Santiago y Garabandal.

Nunca mejor apuntado:
La literatura de cada poeta forma parte de su alma. Si escribes sobre x, es que sientes esa letra en el alma. Cuidado. Sí, yo escribo a favor de lugares tocados por la mano de María. ¿Por qué? La respuesta es evidente.

Pretendo provocar la llama en sujetos que no pueden arder. Sólo yo lo sé. Se escribirá. No. Se dejará de escribir. Tal vez ¿Me estoy contradiciendo? Sí.

¿Para qué escribir sobre asuntos sin combustible? 

¿Para qué escribir poesía?

¿Para qué escribir a seres con abono de vaca en su cabeza?

¿Por qué los seres humanos escribimos bien a quien se merece sangre de la placenta en su cuerpo?

¿Por qué y para qué se escribe poesía?

Sólo aquel ala
sabe la grandeza
de la pluma
en el papel
con gasóleo de Benfica.

La Décima vez 
intentando quemar 
el odio sin amor o
el amor sin odio

Y en la Trigésima ocasión
quedan blancos y muertos
en el ataúd cerca de Gibraltar.

Bichos muertos: robótica del alien sin aire y ave contemplativa creyente –a carcajada limpia escribo– ahorcada.

Por fin, 

¿por qué existió Lope de Vega?

Él se ganó la medalla del abono rojo. 

El alien y la empanada gallega, no. 

No se puede superar a un ser que sí disfrutó de la promiscuidad de verdad.

Ha vuelto la caña para dinamitar el panorama sin sal y que quede vivo –poéticamente– aquel sujeto que no huela a biznaga.

Buon Sabato, animalitos.

Jessica Delgado