el verso mojado
en cal y arena
por un
encuentro
con azulejos en las manos.
Abrazo el instante,
en el que me hallé
en la mirada de La Gaviota
y encontré el amor y la pasión
en la nota de Nenuco.
Abrazo a los ángeles blancos,
que me dan paz
y olvido a los
ángeles caídos
envueltos
en abono.
Los cangrejos huelen a estiércol de gallina.
Ovidio, mas no Aristóteles.
Aristóteles, mas no Sócrates.
Sócrates, mas no Descartes.
Quien piensa es aquel ave
que no sabe volar.
Prefiere comer los alimentos ajenos.
Quien no existe es aquel ave
que sí sabe volar.
Prefiere dormir todo el día y
atacar a Minerva
cuando le apetece.
Minerva ya no es seducida por
una bala con pinta de pastorcito
en Jerusalén.
Nunca mejor expresado:
Fátima, Santo Toribio de Liébana, Santiago y Garabandal.
Nunca mejor apuntado:
La literatura de cada poeta forma parte de su alma. Si escribes sobre x, es que sientes esa letra en el alma. Cuidado. Sí, yo escribo a favor de lugares tocados por la mano de María. ¿Por qué? La respuesta es evidente.
Pretendo provocar la llama en sujetos que no pueden arder. Sólo yo lo sé. Se escribirá. No. Se dejará de escribir. Tal vez ¿Me estoy contradiciendo? Sí.
¿Para qué escribir sobre asuntos sin combustible?
¿Para qué escribir poesía?
¿Para qué escribir a seres con abono de vaca en su cabeza?
¿Por qué los seres humanos escribimos bien a quien se merece sangre de la placenta en su cuerpo?
¿Por qué y para qué se escribe poesía?
Sólo aquel ala
sabe la grandeza
de la pluma
en el papel
con gasóleo de Benfica.
La Décima vez
intentando quemar
el odio sin amor o
el amor sin odio
Y en la Trigésima ocasión
quedan blancos y muertos
en el ataúd cerca de Gibraltar.
Bichos muertos: robótica del alien sin aire y ave contemplativa creyente –a carcajada limpia escribo– ahorcada.
Por fin,
¿por qué existió Lope de Vega?
Él se ganó la medalla del abono rojo.
El alien y la empanada gallega, no.
No se puede superar a un ser que sí disfrutó de la promiscuidad de verdad.
Ha vuelto la caña para dinamitar el panorama sin sal y que quede vivo –poéticamente– aquel sujeto que no huela a biznaga.
Buon Sabato, animalitos.
Jessica Delgado
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