lunes, 25 de abril de 2022
Sobreviví
lunes, 11 de abril de 2022
EL PESO DE FEDERICO
lunes, 4 de abril de 2022
REFLEXIONES MATUTINAS
El ego del artista es algo que YO no soporto. Y, por eso, elijo alejarme de todo aquel que lo tenga incluso en sus pestañas. Elijo alejarme, pero también elijo no odiar a esa persona y desearle el mayor éxito del mundo. Principalmente, porque esto me lo enseñaron mis padres. Por esa razón, yo elijo ser feliz y ayudar a los demás en la medida de mis posibilidades. Yo vuelvo a elegir a personas que me aportan luz y diferentes características que me hacen estar bien físicamente y personalmente. Yo elijo mi destino, bienestar y el timón de mi vida. Elige ser feliz y rodéate de personas que lo sepan hacer y no sean tóxicas, porque os aseguro que la toxicidad puede arruinarte la vida. Y cuando YO he sido tóxica se me han venido abajo todos mis planes y mi estabilidad emocional. Y he sufrido en mi sien el karma. No vale la pena vivir de manera infeliz, porque todxs tenemos problemas y vicisitudes que nos harán sufrir y no, por eso, debemos tirar nuestra vida por el acantilado del suicidio. Si eres artista y tienes ego, jamás triunfarás, por mucho currículo, que tengas en tu haber. JAMÁS TENDRÁS ÉXITO. JAMÁS.
Me he quedado agusto en este lunes a las 10 AM, coile.
Jessica Delgado
sábado, 2 de abril de 2022
AL HOMBRE DE LA PRÓJIMA
La piedra diminuta
y ancha como el
horizonte inerte no
supo lamer la simiente.
Él se creía que había
tocado la melodía del placer,
mas su nogal lleno de hojas secas
no supo acariciar
la nuez de mi alma.
El alfiler no pintó
el corazón sin ríos,
sino que le llevó a un estado
de enajenación mental,
del que mi mamá
fue consciente.
Mariposa cegada,
en la boca del asno pequé,
a un toro sin rabo acaricié,
a una luna sin alma le
enseñé la luz de mis entrañas.
¿Cómo pudo la oscuridad
alumbrar mi cuerpo encadenado?
¿Cómo pude acometer por la espalda
a Las Salinas de Uyuni?
¿Cómo pude arruinar la sangre de mi vida?
La balanza, La Princesa de Corazones
el hada azulada y el escorpión
volvieron a equilibrar mi
cerebro de mosquito.
Valiente cobarde fui
no supe creer en quien
me hacía vivir.
Casi quemé mis alas,
pero ellas me salvaron,
para huir de la minillave de Becelbú.
Jessica Delgado