lunes, 4 de diciembre de 2023

Microcuento de hachazos

A mis compañeras, en especial, a la cooperativa Acais.

Me ha llegado a decir que trabajar menos de media jornada, en concreto, tres horas diarias de lunes a viernes es una mierda. Es más, me lo dijo en voz baja, para que no lo escuchase. Hoy doy gracias a Dios por trabajar ese tiempo, puesto que me ha dado la oportunidad de conocer a personas maravillosas. Me ha dado la oportunidad de no caer en depresión por no hacer nada con mi vida. Me ha dado la oportunidad de educar a adolescentes y de saber que si lo hago es por mi prima, que se fue al Cielo siendo adolescente. Me está dando la oportunidad de pagarme unos estudios superiores para mejorar en mi vida laboral y poder independizarme. Yo no lo llamo mierda, yo lo llamo bendición, ya que no hubiera conocido a Acais ni a mis compañeras, que tanto me inspiran y que tanto me han aportado. Todas, todas están en #pelo, porque sin ellas, yo no hubiera podido avanzar en mi vida laboral. Hoy he logrado perdonar a la mujer que me dijo eso; pero desde aquí escribo que no quiero volver a verla en persona, puesto que necesito priorizar el hecho de relacionarme con seres humanos que me motiven a cumplir mis sueños. Me da igual de dónde sean o qué hayan estudiado, solo quiero relacionarme con personas con las que sea feliz. Ya estoy creciendo, ya me estoy haciendo mayor, aunque no me lo quiera creer. Tengo que priorizar momentos de bienestar. He vivido mucho tiempo sintiéndome perdida, sola, incomprendida, dolorida, un bicho raro. Mucho. No me queda tanto tiempo en esta Tierra. Es más, puede que haya llegado a la mitad de mi vida terrenal y no pienso desperdiciarla. Voy a aprovechar mi vida como si estuviera viviendo el último minuto. Fin de la historia, «que ya me estoy repitiendo como un ajo».

Jessica Delgado Pulgarín