a un lugar enraizado en color llamas.
No sé la razón de los melodramas,
que ofrecen en paño de ave la herida.
Diciembre desemboca On en la huida,
sabiendo que iba a ver sus pentagramas
junto con cien electrocardiogramas,
disparando el amor de la casida.
La obsesión hace vida en la admiración
dormida en tres mapas erotizados
y tristes por la esencia de Belcebú.
El verde arranca la cristalización
de los ardientes insectos cazados
a la sombra tabú de un rojo bambú.
Jessica Delgado
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