cuando el Sol se escondió
detrás de Ana y se olvidó
de que su viento está
en mi aire.
Aires de superioridad y egocentrismo
están dadas de alta en el planeta real.
Los mercados de la ciudad se han
olvidado de que su aire está en mi viento.
Las administraciones de la ciudad
han abandonado las explosiones
de la luna al principio de su camino.
El director de la empresa ha desaparecido
después de que el meteorito
dirigido desde el satélite viese la luz.
El pasado no se olvida ni con
cien vasos de agua hirviendo
a las espaldas de los pinos.
Estoy ocupado y no es por ti. Te lo digo de verdad –decía el Sol. La luna detrás de Ana y cerca de los pinos no sabe discernir entre el pasotismo y la entrega sin límites. La luna elige la entrega y el Sol prefiere vender en el mercado sin acordarse de quién fue aquel día que la luna abrió su corazón por completo.
El pasado no se olvida,
pero mi alma no permite
que la oscuridad se halle
en su costilla izquierda.
El pasado no se olvida,
pero su mirada está en la cima
y muy pronto caerá
por la ley de Newton y llegará
al núcleo de la Tierra.
Un parto ha sucedido
y mi aura está con Dios,
esperando que el perdón
se encuentre en mí
a pesar de que la marea
siga su inercia inerte.
Un parto ha transcurrido
y mi corazón está con Jesús.
Los santos italianos nunca han estado,
pero no guardo rencor
y mis huesos están en la luz.
Jessica Delgado
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