Volví a encontrar un espectro en la pantalla de mi móvil. El fantasma estaba sonriente, pero con un tono favorecedor indiscutible. Después de casi tres años del primer contacto con el espíritu peinado, supe que estaba preparada para todo. Ya no voy a volver al sanatorio del pecado. Voy a dirigirme vestida de verde como Adela al lugar que siempre soñé. (Y) mis árboles lucirán armoniosos (y) galantes.
Jessica Delgado Pulgarín
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