martes, 25 de abril de 2023

Presentación de Metamorfoseándome en el Colegio Moncayo

Cuando iba para Fuenlabrada en el tren, sentí muchos nervios, porque los niños son sinceros y, aunque es mi día a día, no sabía dónde meterme. Quería muy en el fondo volver a la «burbuja». Esconderme y salir corriendo no es una opción para mí desde que conocí al señor Eco. Cuando llegué me sentí en casa, ya que me recibió mi prima Paz y subí. Empecé con tercero de primaria y sentí que mi corazón no se podía mantener en pie. Y acabé con primero de primaria. Todos y cada uno de los alumnos me llegaron al alma. No puedo explicar lo que sentí, cuando leí el poema que escribí al colegio Moncayo y vi a una alumna emocionarse. La miré y no me lo creía. Tuvo que pasar tres segundos para ser consciente de ello… ¿Cómo yo, una chica de Madrid, de un barrio obrero, que me estoy haciendo un hueco en este mundo del arte tan complicado, pude emocionar a una alumna? Y recuerdo que eso ya había pasado antes, pero sigo sin creerlo. No soy consciente de que mis textos emocionan y de que hasta el menos llorón, llora. Y, no, no estoy exagerando… La literatura es un arte que está inherente en mí. No puedo caminar si no es leyendo. No puedo leer si no es dejándome el estómago en ello. Y no puedo hacer la digestión, cuando escucho declamaciones «más sosas que el vinagre». Hay que leer con garbo, leches. En definitiva, quiero dar las gracias al colegio Moncayo por su gran acogida y por ese ramo de flores, que tanto me ha gustado. Y, en especial, a mi prima Paz, porque sin ella no hubiera sido posible muchas cosas en mí. Me reí mucho y estuve a punto de llorar en alguna ocasión. Fui muy feliz y lo viví con mucha pasión.

Jessica Delgado Pulgarín 









No hay comentarios:

Publicar un comentario