y no en el rojo electrocutado,
saltando entre los claveles
con espinas en las raíces.
Y desde lo más hondo
del ser floral
crece la toxicidad
y las malas palabras
incrustadas en la hierba oxidada del otoño,
porque el otoño es
la cal, con la que te
despiertas todas las mañanas,
poniendo verde hasta el afilador.
Pobre músico que no se ha dado
cuenta de que el triunfo
habita en el ocaso de Granada
sin los lirios, encadenando
el alma blanca de las caléndulas.
Y es que el triunfo;
aunque no percibas la oscuridad,
jamás permanecerá en el alma del rojo [electrocutado.
Jessica Delgado
No hay comentarios:
Publicar un comentario