Cada poro de mi cuerpo
es un hilo que se clava
en el azul del mar,
cuando pienso en el olor a cal.
Los fuegos artificiales
arderán aún más
en el lugar y tiempo exactos.
Y en esa milésima de segundo
seré la mariposa
más feliz del mundo,
porque el deseo y el amor,
no callan,
sino que permanecen
en el alma.
Las reglas del juego son una mezcla
agridulce, que se templa
con el sabor del espeto.
Sigamos soñando, mariposa y tigresa
al mismo tiempo.
Jessica Delgado Pulgarín
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