Nadie se acordará hoy
de que diste la vida
por todas las flores
que habitan la Tierra.
Nadie se acordará hoy
de que Tú, Señor,
nos amas a pesar de que
el mar no esté en calma.
A pesar de que sólo nos
acordemos de Ti,
cuando nos estamos
ahogando en un pozo
sin salida.
Siempre te encuentro
en mi corazón,
cuando acudo a Ti.
A pesar de que te esté
pidiendo algo no acorde
a lo que dejaste aquí.
Las lágrimas corren
por mi rostro
después de sentir(me)
(en) llamas.
Llamas que hieren mi alma,
pero que sobrellevo
con entereza y serenidad.
Nada es comparable
a lo que Tú Señor
cargaste
por todos los átomos
de la Humanidad.
Jesús en ti confío.
Jessica Delgado
No hay comentarios:
Publicar un comentario