sábado, 6 de marzo de 2021

Partida a quemarropa

El Edén permaneció vacío
justo en el instante
de su último suspiro.

Arrancar la primavera
a quemarropa.
¿Qué ser humano soporta
el vuelo de la leona
a destiempo?

Deshojar con 
olor a incienso cada
corazón 
reducido en polvo 
de talco.

La mariposa lloró como
un bebé siendo consciente
de que era una adolescente,
desnudando la cima de 
su inocencia.

La partida a quemarropa
fue saboreada a destiempo.
«Nada volvera a ser como antes».

¿«Volverá» a posarse la 
luna en el corazón de la rabiosa?
¿Se volverá a caer ante
sus zancadas de tigresa?
¿Se volverán a ver 
juntas, visitando al abulense,
en el cementerio?

La fiesta del recuerdo
renació en el cementerio
al observar
la preciosa lapida
vestida de color y, 
jamás, de llanto.

La mariposa
sonríe ante la lapida y
recuerda que, en aquellos tiempos,
era muy feliz.

Y ahora también es muy feliz,
recordando el tiempo pasado y
dejando el legado,
enseñado por el abulense y la luna.

La partida a quemarropa
no se olvida,
se sobrelleva durante el camino
de la existencia humana.

La mariposa cumple su promesa.
La
    tigresa
                 vive
                        cómo
                        le enseñaron sus padres.

Sigue oliendo a cal y a arena
desmenuzada con un tambor
¡Pum, pum, pum!

(El poema es un círculo).

Jessica Delgado

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