El mar desea la mirada
de los ojos negros en llamas.
El fuego es parte del juego,
ya que se conjuga en el
verbo TIERRA.
El ciervo continúa desorientado
en el camino de la existencia.
No entiende por qué
continúa con la misma
cantinela poética.
El disco de vinilo está
andando a pasos agigantados
hacia el ciervo.
El cabezón necesita escuchar
la voz del animal de río.
¿El animal de río
está vivo?
¿El animal de río
huele a mar?
¿El animal de río
está en La Alhambra
o en La Puerta de Alcalá?
El ciervo cabezón está
volviendo a pintar
el cuadro de su pasado.
Cabezón, imbécil y arrastrado,
ya que pensaba que
no iba a deslizar
su pluma
por esa obra terrible.
Ingenuo y débil,
¿caerá en las garras
del animal de río?
¿El ciervo volará
hacia el hueco del árbol?
¿Buscando el animal
de río?
(He aquí el poema
sin sentido).
Jessica Delgado
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