miércoles, 21 de julio de 2021

El secreto sin serlo

Las estrellas
acarician el suave gesto
que la mirada realiza,
cuando se posa en La Ciudad Erótica.

Las miradas se acercan 
en una noche con luna llena
y con tres piscos calientes,
por la conversación en las almenas.

La Ciudad Erótica encierra 
una belleza,
que aún no sé cómo
poetizar la foto de Sonsoles y Ramón.

Escribir a la sombra del secreto.
No pregunten 
el significado 
de mis figuras retóricas.
Mis sentimientos no se venden
con un cheque en blanco y con menos
tres grados de sal marina.

La Ciudad Erótica será asediada 
por aquel instrumento,
que sepa leer mi alma.

Escribir a la sombra de la voz ardiente,
que sale de mis senos y no para,
no se calla.
No me puedo callar.
No se puede callar mi corazón.

No quiero ser parte de una flor, 
que no vuela,
por miedo a las palomas inteligentes.

La Cuidad Erótica se oculta
entre las ramas de hielo 
y las sábanas rojas,
por la noche de ardiente anhelo.

Sábanas rojas y cuatro alas
se sienten de lejos.


Jessica Delgado

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