La constelación de las estrellas
dibuja un circuito con rumbo
a sus ojos de dulce de leche.
Los míos se llenan de azúcar
líquido para anudar la admiración
en una distancia superflua y un
camino que no se hace
en una ocasión recta.
Las estrellas –en la distancia–
siguen añorando ese abrazo
a aquel ave con pinta de animal
de río, que será querido por mí
hasta que las olas se rompan en el Everest.
Jessica Delgado
No hay comentarios:
Publicar un comentario