no vuela al Cielo un día cualquiera,
porque las almas blancas deben irse,
cuando Santiago les abrace y Pedro
les abra la puerta del Edén.
Y ahora ella está junto con
los cordobeses que iban
con la guasa a cuestas
y la mochila vacía de prejuicios.
Córdoba sonríe por vosotros,
porque el firmamento se ha abierto,
para hacer una fiesta y para saber que
allí nos volveremos a encontrar.
Y sucederá,
una mujer brillante
se fue con Santiago,
y ya se escribió que el camino
se hace caminando y la madrina
dará luz a nuestras almas
en todos los momentos.
Ella nos esperará y nosotros
seremos con ella.
Jessica Delgado
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