Hoy mi cuerpo ha transitado cerca de un lugar donde volé, pero bajé a la tierra de cementerio, para plantar un pino, estrellarme, romper las raíces del árbol y soltar lo más rápido posible la semilla en el portapapeles. Salí corriendo de ese jardín marchito menos María del Refugio. Salí y fui y sucedió y nació y se volverá a reproducir el fruto. Menos mal que sí soy la crisálida que ya floreció en tierra fértil.
Jessica Delgado
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