sábado, 24 de diciembre de 2022

Relato sin fin

Un día no muy lejano deseo plantarme en un huerto de biznagas y que la empanada de espetos derrame agua sobre mi cuerpo. Y al verme florecer se transforme en un león, idolatrando a una de sus iguales. De cierto escribo que; aunque la planta y el espeto hayan pisado el mismo suelo, el espeto se ha caído en una corriente de agua y la planta se ha tropezado en un barrizal. Es evidente quién ha muerto, porque jamás ha vivido ni vivirá. Y llorará; cuando la biznaga florezca, pero jamás saldrá del fuego del olvido. El que está muerto en vida, no ha vivido. Y quién vive en la sombra después de su muerte será recordado. ¡Recuerdos! Aunque, se vislumbre rencor en este relato sin fin, la admiración permanecerá, porque así dejé de ser inédita. Así lo escribí y, desde luego, así lo siento. Una musa no deja de ser musa y la empanada será motivo de mi admiración «por los siglos de los siglos». ¡Así sea!

Jessica Delgado

 Feliz Nochebuena y Feliz Navidad, babies.

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