Sí, trabajaba y trabajo como docente, pero ese no es mi oficio. Obviamente, tengo vocación y me encanta enseñar a los adolescentes y a los más pequeñines, pero este no es mi oficio.
Mi oficio es ser escritora y me siento más cómoda siendo poeta. Mi oficio es ser poeta.
Y no suelo contar sílabas ni hacer estrofas clásicas. Eso normalmente lo hago con mis adorables salvajes. Que si la sinalefa, que si el endecasílabo, que si el hipérbaton. «Profeeeee, ¿qué es una aliteración?». La mitad de mis alumnos no saben mi nombre. «Profeeeeee, ¿tienes tipex?»
Muchas veces tengo dolor de cabeza en clase por la energía adolescente. Muestro mi carácter y ni yo misma me reconozco. «Profeeeeee, te ha salido un gallo. Ya sé que soy como Lady Gaga, querido pupilo». Es un trabajo que me aporta mucho. Ellos me enseñan más de lo que yo les aporto. «Profeeeeee, me gusta este chico». Y me toca hacer de psicóloga, detective y madre… Rara vez soy docente o, mejor dicho, rara vez me siento profesora de lengua y literatura castellana.
Mi oficio es, sin duda, ser poeta.
*
*
Jessica Delgado Pulgarín
No hay comentarios:
Publicar un comentario