Me cuesta analizar «Impostora» por la evolución literaria que la autora ha tenido desde «Germinativa», su cuarta y penúltima obra. Imagínense desde «Mis otras primeras veces», su primera obra. Estoy intentando ser objetiva y no romantizar el análisis literario.
Es un ensayo que desprovee de tinte peyorativo la palabra «impostora». Todas las escritoras nos hemos sentido así alguna vez, sobre todo, al principio y cuando miramos nuestros primeros libros. Yo leo «Metamorfoseándome» y siento ternura, pero sí que me veo alejada de la última parte de «Nueva York y yo»… He terminado de asumir que «siempre le admiraré. Me resulta imposible no hacerlo».
Es un ensayo que nace desde la raíz hasta el desarrollo de los pétalos y en ese devenir se hallan caídas, tropiezos, procesos creativos y sentir que la escritura es colectiva, pues sin nuestras lecturas no podemos avanzar.
Esto, como he comentado a Andrea @prepyus, me ha resultado de quitarme el sombrero y se trata de mencionar a numerosas autoras y confeccionar oraciones con las que cualquier escritora se puede sentir identificada.
«Disfrutar del proceso de escribir de manera lenta y no estar pensando en la publicación». Ese es el oficio de las escritoras.
Existe una metáfora que me ha enseñado una persona muy especial para mí: dentro de un jardín hay robles, matojos, orquídeas, cactus y malas hierbas e incluso las malas hierbas sirven para escribir… En esta última oración hallamos una cita de Borges.
Me resulta complicado rebatir a la autora, aunque me encanta hacerlo desde el máximo respeto posible con mis compañeras/os, pues me he sentido identificada en muchas partes y está tan trabajado y bien escrito, que no puedo decir: «Andrea…».
Gracias por escribir este ensayo.
Jessica Delgado Pulgarín
No hay comentarios:
Publicar un comentario