viernes, 7 de marzo de 2025

Reflexionando... ¿Qué es meditar para mí?

Llevo meditando casi un año de manera intermitente. Desde agosto medito todos los días y mi forma de meditar se ha ido transformando como una arcilla que se moldea con el paso del tiempo.

El ser humano debe encontrar su forma, pero también debe entender que se trata de la vida. Cuantas más experiencias vividas, más formas diferentes se presentarán en el sino.

Meditar es respirar conscientemente, sabiendo que el control de la respiración lleva a la estabilización del pulso y de las sensaciones físicas y mentales.

No hace falta ser creyente para meditar, pero si lo eres muchas veces acabarás orando en tu habitación y solo como lo dijo Jesús de Nazaret.

Meditar es una expansión de amor y de autocompasión. Es conocer una parte de ti, que parece hallarse solo después de la muerte, pero también está presente en la vida. Se trata del alma, de cómo el ser humano se habla a sí mismo y manifiesta sus sueños futuros con total convicción.

Hoy tengo claro que después de manifestar un sueño hay que actuar, porque no se vive del aire y de creer si el ser humano no se decide.

Decidir… Esa palabra es la vida plasmada en hechos. Todos los días decidimos y la meditación ayuda a saber dónde se debe poner el foco: hacer lo que de verdad queremos. Actuar como nuestro alma nos ha dictado. Esta última frase es profunda, porque el alma dirige con instinto al humano en muchas ocasiones. Y, a veces, es difícil captar ese instinto que conduce al humano a la paz. 

Meditar es, en definitiva, flotar en el aire de la habitación, representando el amor más puro que se siente en este planeta.

Jessica Delgado Pulgarín 



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