Mario Vargas Llosa
Hey, señoritos y señoritas, me dispongo a informarles que las fechas de mi viaje a Málaga han sido cambiadas para el puente de mayo —desde el jueves 1 de mayo al domingo 4 de mayo—.
Obviamente, no soy una viajante solitaria e iré acompañada junto a mi compañero de camino @charlesbrpersonal: la persona que me ha dado la mano desde que suspendí la selectividad y encontré en una academia en el centro de Madrid el amor, sin yo buscarlo. Sin yo saber qué pasaría. Era apenas una adolescente, aún lo era, habiendo cumplido un año antes la mayoría de edad. Tenía 19 años y ahora tengo 33 años, edad filosófica por excelencia.
Esta vez no voy a desfilar con mis libros a un escenario, diciendo: «yo vengo a hablar de mis libros», pues será un viaje de relajación, de escritura y de paz.
Volver a visitar una ciudad que me inspira es necesario para trabajar, tan necesario como saltar de emoción es para mí.
Ya no soy la misma Jessi que pisó Málaga en mayo de 2024. Sí, en un año se cambia. Asimismo, siento que estoy en otra onda… Ya no soy tan romántica con todas las plantas, soy más funcional y ofrezco paz y amor a todo el mundo a pesar de llevarme silencios eternos. No soy ya la que saca el flagelo… Para eso, está «la piedrecita doliente y flagelada». No hablo en #suhajili, todo está en mis libros.
Llega un momento que, después de tanta reflexión, una se da cuenta de que lo único que merece la pena en la vida es vivir siendo humilde y no esperando nada a cambio. Vivir como lo hizo el Papa Francisco, diciendo lo que pensaba por amor y desde el amor y amando a los demás, aunque nos ofrezcan una cruz en nuestro WhatsApp.
Os quiero y os espero en Málaga,
Jessica Delgado Pulgarín
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