dentro de los ojos
y no se cansó
de observar
su perpetua mirada hipnótica.
Se percibió un cataclismo
en sus caderas
y no supo parpadear
cuando analizó
los colores que sostienen
su córnea ensangrentada de placer.
Su perpetua mirada hipnótica
atravesó el iris de una
rodilla y se desconocen
las causas de que se halle
el río Nilo en el Monte de Venus.
Perpetua mirada hipnótica,
no se evitaron los ojos
hacia sus labios,
pues no había nadie en la sala.
Solo tú y yo
en un universo idealizado en la arena.
Jessica Delgado Pulgarín
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