Después de casi 14 meses de su publicación, entiendo el porqué escribí y tuve el valor de publicar una obra arriesgada e híbrida: principalmente narrativa, pero el toque poético no desaparece.
Lo tuve principalmente, porque necesitaba curar la herida y, no solo la mía, sino la herida de todas las personas que me leen de corazón y no son las viejas del visillo.
Hablar y convivir con el sufrimiento no es ser poco inteligente. Es ser muy astuto, puesto que es la única manera de sanar. Y es la única manera de crecer.
Ustedes me van a volver a disculpar, pero, reitero, la única manera de crecer psicológicamente como ser humano es sufriendo y saliendo del pozo como un miura. Del duelo, de la salida de las adicciones, de las rupturas, de las obsesiones, de las depresiones, de la ansiedad, de los ataques de pánico se sale mentalmente fortificado.
Si vives bien, puedes aprender diversas cuestiones sobre el entorno, pero crecer psicológicamente NO.
No vengo a impartir un dogma, sino a decir lo que yo he observado como poeta en mí y en muchas personas.
En definitiva, ya no doy importancia a comentarios neutros o destructivos, porque no la tienen.
Las personas son cómo son y a veces, por sus propios miedos o por su propia cultura de la prepotencia, hacen daño a personas que aún no están psicológicamente fuertes. Y eso es lo que a mí me pasó con #lostrecehilos.
«Percepciones en la oscuridad» es mucho más que «los trece hilos»… Es un libro con más de 300 microcuentos y aforismos. Tiene una gran cantidad de temas que, a veces, hasta yo misma me sorprendo como en casi 80 páginas pude hablar de tantas cosas y mezclar la vida con la muerte y la risa satírica de Quevedo. Tuvo la culpa mi amigo Quevedo…
Vuelvo a reiterar. Nada de lo que he escrito y he publicado ha sido un ataque: NA - DA. Ha sido disruptivo y la sinceridad al puro estilo Delgado Pulgarín. Soy así y con la edad aimará el temperamento o a lo mejor NO.
Buenas tardes.
Os quiere,
Jessica Delgado Pulgarín
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