Salieron con las manos vacías
y con una maleta en el alma.
Llenos de esperanza,
huyendo de la posguerra,
para conseguir un futuro mejor.
Fuimos
EMIGRANTES.
Y no nos acordamos
lo suficiente.
Tanto han luchado por nosotros
nuestros seres queridos.
Tanto
que se dejaron el cuerpo
en minas,
para que sus nietos
fuesen
la mejor generación.
Fuimos
EMIGRANTES.
Y ellos elevaron
nuestro espíritu.
Ellos serán siempre La Estrella de Belén,
que jamás dejará de brillar.
Jessica Delgado
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