«Nadie sabe lo que tiene
hasta que lo pierde»
dicen las malas lenguas.
Y es que la familia marca
los pasos del latido de tu corazón.
Y si ese latido falla,
todo se destruye
como un castillo de naipes.
El perdón aterriza en el alma
de todos los animales racionales
para ser bálsamo que cura
y no vino que adormece.
Llegó la mariposa,
moviendo las alas de su costilla
para dar paso a la eternidad
de la Verdad.
Jessica Delgado
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