Se ahoga
le falta (La) Luz
para alejarse
del cuervo.
Cree que no
puede respirar
las teclas de su
propia personalidad.
No aguanta que
toquen su lírica.
No aguanta que toquen
su mirada.
No aguanta que toquen
su
propio
suspiro.
Cree que no puede
inhalar su vida,
pero sigue
respirando.
Respira.
Me ahogo.
Respira.
No puede
parece
que el león
oprime su pecho.
Ha vuelto
a las cloacas
del Infierno
otra
vez.
Dicen que la hierba
mala nunca muere.
Y, ¿si fuera buena
llegaría al óbito
del lirismo?
Jessica Delgado Pulgarín
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