El corazón de la mariposa
tiembla al imaginarse
desnudo ante el sonido de la lluvia.
La mariposa es una llama prendida
por la fascinación de observar
el agua ante sus ojos
llenos de amor y deseo.
La tigresa aparece para enaltecer
el placer femenino,
tan poco poetizado
y mal visto.
La tigresa desea que la aurora boreal
le abrace hasta el amanecer
bajo la luz tenue
en una Noche de San Juan.
Magnífico deseo,
que transporta a la tigresa
a dar las campanadas en una
catedral perdida en las nubes.
Deseo,
placer
angustia,
ansiedad,
anhelo,
locura,
ataque de risa,
llanto y
vuelta a empezar.
Circuito que sólo se cierra,
si la tigresa sube a la catedral
y baile al son de Camilo.
¿Se cerrará el circuito?
Sólo Dios lo sabe.
Jessica Delgado
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