jueves, 22 de abril de 2021

CARABELA

Escondida en el mar
de un lugar incierto,
navega a velocidad del búho durmiente.

Sin viento ni vela
permanece la carabela
despojada de su preciado
metal.

El hierro con alas de dragón
saboreó la tierra
en el momento,
que huyo de mí.

Carabela ardiente
sin viento ni vela
ni hierro con alas 
de dragón.

Carabela sin ti.
Búho sin mí.

Byron conmigo.
Lorca junto a mí.

La carabela es una mariposa
feliz;
porque si no luce
la aurora boreal,
es 
por el canto de aquella gallina,
que permanece
taladrando la cabeza
a un animal de río enajenado.

¿Otra vez con la misma cantinela, mariposa? ¿Otra vez con la misma nube encima de la cabeza, firmamento? Hubo una noche que se volvió arcoíris y el pensamiento de la mariposa se tornó en rojo. Sigue ahí. Presionando como un clavo que no acaba de meterse en la pared. ¿Por qué existe el rojo y el verde? Y si nunca hubiesen existido, ¿qué hubiese pasado? La lluvia amaina y el mar se calma, siendo la unión entre cielo y océano. La carabela llega a América. Todo vuelve a su cauce. Todo permanece. Se para la tormenta y el sol saborea el corazón de la carabela. El amor permanece a pesar de todo. La vida continúa en el mismo punto y estoy feliz.

El relato y el poema son un círculo sin centro.

Jessica Delgado

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