ante el vuelo de Campanilla,
que pretende pintar con una pluma
la palabra azul en el Empire State.
Mientras vuela sobre la ciudad
sin noche,
la imaginación está siendo
su peor enemiga,
porque ella quiere brillar en otro
lugar.
Nueva York me quiere.
Nueva York no me quiere.
Deshojando la ciudad
alborotada, siente
la presión del
deseo en una superficie suave.
Maldito deseo sin una mirada.
Ácido pulsando el stop del
Lamborghini, para que siga
Apareciendo como un can sin
Garganta.
A veces la vida te da una bofetada,
que no esperas recibir,
mas ese
es el momento idóneo,
para que Campanilla siga
volando delante de
la cobardía personificada.
De poetisas cobardes no vive el mundo.
De alacranes sin veneno no vive el ecosistema.
De gallinas escondidas en su galantería;
TAMPOCO vive el mundo,
ya que eso no es AMOR.
Jugar al escondite no es la función
de mi existencia, sino es dibujar con
una pluma aquello que
mi voz no puede
callar.
Ya no soy una mujer
escondida tras el velo del miedo,
sino que me hallo aquí,
escribiendo
lo que Nueva York,
jamás escribirá.
No todos somos valientes.
Jessica Delgado
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