Mi inspiración forma parte de su cuerpo,
a pesar de que las olas se
lamen las heridas de los huesos
astillados por el azote del Alféizar.
Garganta sin rumbo y desamparada
amanece otra vez frente a mi sombra.
Deseo que puede amar,
pero no quiere abrazar a La Alhambra.
Quizás, el desatino del destino
sea el único inteligente
en esta historia llamada
escalofrío en el mar.
Jessica Delgado
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