Tres cuerpos trasmitiendo olor a jazmín,
emparedados en la Mezquita de Córdoba.
Dulce sonido a primavera andaluza,
recorriendo las casas blancas de
Fuente Obejuna al son de «La Saeta».
Los tres cuerpos salen a bailar con un ramo
entre las sonrisas y una mochila
vacía de agria oscuridad.
Mamá, los dos cuerpos vuelan por vías
a velocidad de sus propias luces
sin ningún atisbo de malvados
leones con ojos azules y albinos.
Soledad muda, abrazo de tres estrellas
y óbito lento de la tortuga.
Ya no soy luz opaca entre llamas.
Ya soy brillo situado en el Cubo de Rubik.
Jessica Delgado
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