Escudo blanco
en la parte
izquierda de
mi alma.
Ser del Madrid
no es una opción,
no es algo baladí,
es un sentimiento
que recorre todos
los poros de los
madridistas.
Es tirar una silla
del salón, cuando
el Rey de Reyes
nos regaló
La Décima.
Tal vez mis amigas,
mi hermana y mi madre
se acuerden de ese momento,
ya que sus caras hablaban
al igual que en el momento
que el ratón observa al gato.
Es algo estratosférico
ser del Real Madrid.
Entrar al Bernabéu
siempre me ha hecho
sentirme en el mismísimo
Edén rodeada de guerreros.
Es una sensación que no se
puede explicar sólo aquel que
sienta en sus venas el madridismo
me entenderá.
Pocas veces he sentido la necesidad
de chillar tan fuerte, cuando alguno
de nuestros guerreros mete un gol.
Quizás muchos no entiendan este
poema y piensen que me estoy
aburriendo como una ostra. Tal
vez lo que sí sé es que
mi corazón estará teñido
de blanco hasta la eternidad.
31 de marzo del 2020
Jessica Delgado
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