Se escribió hace poco sobre la valentía,
el amor, la vida y sus circunstancias.
Circunstancias cobardes inundan las
olas del mar de Faro
a Cabo de Gata.
¿Todo aquel que necesita poner en su voz la palabra es valiente? Lo siento, pero no estoy de acuerdo. La valentía es tener las agallas de ponerse delante de un papel en blanco y dibujar con vehemencia lo que está escrito en el corazón desde el principio de los tiempos. Desde el momento, en el que Eva comió la manzana del árbol de la ciencia del bien y del mal. La definición de cobarde está representada en el ave contemplativa de Calpe a Setubal. Ligeramente, con este mapa dibujó una sonrisa; puesto que así me siento ahora.
A veces, los poetas y las damas de la pluma
somos cobardes y es algo que debemos asumir, porque forma parte del artista y de la persona. No siempre somos tan claros. Y yo escribiendo este texto tampoco estoy siendo tan transparente como quiero. Mi cabeza desea lanzar una amatista y que llegue hasta el hueco del naranjo, en el que está situado el animal de río. Y dejarle sin neuronas, pero mi luz interior no me permite esa acción sin sístole ni diástole.
Verbo en clave de La Ciudad Erótica.
Adjetivo enmascarado con la comedia del arte italiana.
Pronombre dibujado en Fuente Obejuna.
Nombre de la voz promiscua constante y pestilente.
Adverbio con una declamación estridente y sin sensibilidad, aunque admirable.
Preposición sostenida en clave de Costa del Sol.
Interjección del pez espada acongojado de miedo.
Conjunción adquirida mediante el rojo de Belcebú.
Determinante delante de un hombre quemado por la rabia incontrolada.
Rabia incontrolada.
Rabia incontralada.
RABIA.
(El poema es un dardo situado en la diana italiana).
Jessica Delgado
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