Las voces, la caja,
la guitarra
y el palmeo constante
confeccionaron
un cuadro de Joaquín Sorolla.
Todos y Sorolla
Sorolla y todos
saltamos sin
estar atados al suelo.
Sólo estaban atados los corazones
cada vez que salía una nota
del pamplonés.
Cultura cosida a Navarra
por el hilo rasgado
de un artista,
que arropaba a todos
con su humildad en cada gesto.
Espacio contenido
en cien almas,
que admiran la presencia
del respirar de Paul.
Magia, arte,
suspiro y humildad,
acompañen a este ser humano
aun si la luz omite su luminosidad.
Luminosidad en esencia eres tú, Paul Alone.
Jessica Delgado
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