Las piedras vuelan hacia el Siroco
sin esperar un intercambio
de miradas eróticas
a la luz de la promiscuidad.
El cuarzo negro no espera
que el fuego esté latente
en las pinzas heladas
por la falta de sal
en su espíritu.
Espíritu presente en
la esperanza ahogada
de una dama enajenada
por la fascinación
del encuentro
a la luz de la constelación
lumínica del firmamento.
¿Por qué el verde es rojo y el rojo es verde?
Jessica Delgado
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