sábado, 21 de mayo de 2022

Renacer en la explosión

Varios paracaídas en mal estado
intentaron dibujar perlas negras,
donde había un Edén 
lleno de caléndulas.

Las flores se estaban
pudriendo por dentro,
porque con tan solo
dos gotas de cicuta
se puede estropear
un jardín encantado.

Las gotas sobrevolaban
la cabeza de «la poetisa incomprendida»,
para crear inestabilidad 
en todos los aspectos
de su vida.

Así sucedió
y hasta que no sintió
el barro en todos los poros
de su cuerpo,
no huyó a su verdadero hogar:
escribir, enseñar a sus fieras, reír
e incluso llorar de emoción,
sabiendo que no verá más
a tres sevillanos en el Wizink Center.

Solo le queda la esperanza
de que cuando suceda
su gran transformación
Fondo Flamenco
se sitúe en un lugar cercano a ella,
aunque sea una tarde de verano.

Vio, durante ese tiempo,
en el que casi su existencia
se convirtió
en estiércol de cocaína:
píldoras de colores.

Vio, durante ese tiempo,
que su esencia dulce,
podía convertirse en 
un desperdicio artístico
en menos de un nanosegundo.

Supo a destiempo
renacer en la explosión.
Menos mal que no vivió
en la época de los ochenta,
puesto que la probabilidad 
de no ingerir esas píldoras de colores
hubiera sido de un uno por ciento.

Jamás reconoceré si este texto 
es autobiográfico o no,
ya que, de manera egoísta,
viviré más tranquila
en el límite de «cuarto milenio».

El misterio forma parte de mí,
desde que mi cabeza
volvió a ver el arcoíris en una noche de [invierno.

Jessica Delgado


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