domingo, 11 de mayo de 2025

EL REINO DEL SUR ESTÁ TEÑIDO DE FUEGO

Me quemaron sus palabras en desiertos
de agua helada y en un invierno 
velado y sin sonrisas, 
deslumbrando a noveles heridas.

El reino del sur está teñido de fuego.

El interés atisbado es beber de las
hermosas flores llamadas biznagas,
pues yo soy una amapola verde
grabada sobre el nombre honestidad.

El reino del sur está teñido de fuego.

La integridad está pintada sobre una 
familia y es cierta la oración: 
«amar es la losa cosida en mi alma 
y en el verdor de la noche vislumbro 
el Malecón de Cádiz mecido
por un filólogo de enorme prestigio 
y sus versos ya están tallados en mí».

El reino del sur está teñido de fuego.

Sólo espero estar a la altura 
de su músculo de sangre gongorino
y, en ocasiones, encuentro el cuchillo 
como su bandera de la república 
independiente de su círculo 
habitado en su vientre.

El reino del sur está teñido de fuego.

Tengo en cuenta sus sabios estambres,
pues como filóloga siento su dirección 
y sólo puedo hablar en castellano:
mi bandera y mi idioma almidonado
y sentir una brisa fría y destemplada 
si miro sus ojos mortales de angustia.

El reino del sur está teñido de fuego.

Jessica Delgado Pulgarín



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