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Y yo fui a Málaga, desplegando mis alas de mariposa y ha sido King Kong quién me ha comprimido. Es decir y en todo caso, las figuras de mis hijos literarios.
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Si yo me comporto de manera prepotente, sucede porque he sentido las rocas sobre mi cuerpo y mis alas se han roto sabiendo la razón. No quiero volver a publicar desde la rabia. Ya está bien con la fiesta de las hachas entre la yegua de Córdoba y el caballo de Madrid. El potro de México aún no tiene tanta mala leche desnatada, pero Dios le perdona al igual que al caballo. Y a mí también me perdona. Y yo con este texto me perdono y os perdono.
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Los dos, caballo y yegua, hemos sido pavos reales señalando a «los poetas digitales» como si fueran asnos perdidos en el campo. El dodecasílabo que no falte, por supuesto… La preceptiva no es tan necesaria, pero no necesita ser vapuleada tampoco. A la vista están los sonetos del propio Federico…
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Son poetas como nosotros si de verdad desgarran nuestro alma por dentro. ¡ABRID LA MENTE! La literatura comercial también habita en este reino por mucha rabia que sintamos.
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Y, sí, seguiremos bailando «esa diva», porque todas somos divas, por el hecho de ser valientes y publicar obras literarias. TODAS…
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No sé si ya os ha quedado claro a Quevedo y a Góngora que yo no he venido a este mundo a poner barreras a la literatura, sino a crear puentes entre todas.
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Mujer de gran envergadura, gracias por abrazarme y por ser una brújula en mi camino literario: inspiras y eres humilde y siempre me has hablado con cariño. Hace tiempo que eres consciente de que me recuerdas a la luna nueva. Eres sensitiva y desde de la filosofía calas hasta los difuntos.
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No soy una santa y tampoco voy a aplaudir el ego de pavo real. YO NO. Y cuando me pongo así, salgo corriendo y digo a las personas que me quieren de verdad que me bajen al suelo. Por eso, dichas divas no me verán el pelo en directo durante un tiempo.
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Lo siento. Lo siento, pero necesitaba escribirlo. Me habéis tocado las narices bastante y yo soy honesta, clara y tengo dos ovarios como Espartaco: antes o después metabolizo las acciones y suelo escribir y, en ocasiones, publicar por redes. Y es necesario que alguien os baje de esa luna inerte. Y sea lo más amorosa posible. Os seguiré leyendo a ambas. Me temo. Para finalizar, olvida la prescripción médica y puede que la tarea sea realizada dentro de un año.
Jessica Delgado Pulgarín
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