martes, 27 de mayo de 2025

SEGUNDA PARTE DE LOS MELONES

¡Lee el anterior post para no perder el hilo si quieres!


Y cómo no mi madre también me ha dado la vida y me la ha salvado. Toda mi familia ha estado. Todos. Mi hermana, mis tíos, mis primos, mis abuelos, mi compañero de vida, mi padre. Todos y a su manera. TODOS. Una especial mención a mi abuela Guadalupe, a mi tío Domingo y a mí tía Conchi.

Hoy, 27 de mayo de 2025, reconozco que he dado hace poco un paso grande que hace un año me hubiera meado encima, porque esa ha sido la principal causa de lo que he pasado. Y se llama MIEDO. Ya no tengo miedo a casi nada. Ya estoy en proceso de salida. Ya es hora de cambiar de trabajo, de absolutamente todo. 

Voy a poner límites desde la educación y desde el respeto cómo me enseñaron mis padres y cómo algo no me parezca correcto o prepotente lo diré en el momento si me pica demasiado y tampoco voy a luchar por batallas perdidas. Ya está bien de callarme por el miedo al qué dirán, por el miedo a la autoridad. Todo me viene desde pequeña, contado en #delasirenaalaserranaerotizada #metamorfoseándome. 

Reconozco que, a veces, me he pasado tres pueblos y medio con muchas personas. Por eso, rezo y agradezco a Jesús en mi salita y, últimamente, pido al Papa Francisco que me guíe. Y hubo una ocasión no hace tanto que salió cómo esperaba. No escribo más, puesto que soy muy joven para permanecer en el trullo como Miguel Hernández. 

Yo soy libre y necesito volar alto desde el amor y con amor. Ya mis alas se están desplegando, aunque sé que volveré a caer, pero no de la misma manera.

Hoy, 27 de mayo de 2025, hace 17 años que una de mis primas partió al cielo. Jamás he sentido un desgarro igual. Jamás. Nos arrancaron el corazón. Y, ahí aprendí, que la muerte es solo un paso y los duelos son más llevaderos para mí desde ese instante. Mi prima era un ángel. Estos posts están dedicados a ella, que nos sigue iluminando desde dónde está y, por supuesto, a mi tía Tere. 

Sin más dilación, no escribo este post para dar pena y quién lo piense, sinceramente, me da lo mismo. 

Escribo para visibilizar una casuística que vivimos muchas personas y ya no siento vergüenza de contarlo abiertamente. 

No quiero galardones en literatura. Ya no. Sé que moriré sin haber recibido un premio literario por pura elección. Y la razón es, entre otras cosas, no quiero que mis obras sean leídas por haber ganado un premio o sean mejor valoradas por eso, sino por quién soy yo, con mis defectos y mis virtudes. Ya lo escribí en #percepcionesenlaoscuridad. Yo no quiero ser famosa ni salir en los medios de comunicación por mi vida privada. Yo no quiero escribir desde la rabia cómo lo hice una vez. Y, no se trata de #pelo. Jamás me enfadaré, porque se critiquen mis textos de manera constructiva, después de haberlos leído o escuchado y directamente a mí. Lo agradeceré de manera humilde, por supuesto.

No somos raros por vivir esto. No estamos dando pena por contarlo. No somos #tont4s por hablar del sufrimiento y mi familia no piensa así de mí. Al contrario. Ayudamos a los demás. 

Mis amigos, mis cactus o sinónimo de «amigos de verdad» también han estado.

Todos, repito, todos pasamos por la vara de la ansiedad alguna vez. Y los artistas yo creo que aún más, puesto que «nuestra sensibilidad es nuestro mayor don».

Hoy estoy bien a pesar de todo. Este es un paso gigante para mí.


Os quiero mucho,

Jessica Delgado Pulgarín 


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