viernes, 25 de julio de 2025

ODA AL PINAR DE ZARAGOZA

Ese pinar nada mediante sus hojas verdes

por cada racimo que habita en la mente 

de las poetas decididas a versar el verde

de su clorofila que huele desde Zaragoza 

a Altea. Ese porte de efebo hecho a medida con su bolígrafo apuntando al cielo y sus gafas tapando la belleza descrita 

en las palabras emitidas en sus alas.


Ese pinar aragonés habita en todos

los páramos del mar gaditano,

pues su surrealismo es una señal

de que los poetas aún miran atrás,

sabiendo que los pies deben estar 

en el suelo y la mirada en el norte 

del Universo. Ese efebo griego se merece

habitar en las grandes pantallas, pues no

solo impresiona su porte, sino lo que más 

me importa es su literatura y ese arte para

tallar las palabras desde la emoción y desde su músculo bombeante situado

cerca de sus huesos del tórax.


Poetas de España,

mi país y mi patria,

no entiendo cómo a ese efebo griego,

habitando el pinar de Zaragoza

no se ha tecleado en una oda

la belleza mecida por su arte.


Ese pinar aragonés es tan bello

como el alfil que aún eleva sus alas

a diferentes dimensiones y vuela

sin la necesidad de pisar, pues 

su arte ya es eterno y se halla en

la historia de las letras de España.


Poetas de España,

mi país y mi patria,

ese efebo griego se merece

más de una oda en versículos [destellantes.


Ese pinar aragonés pulula

sobre el Forat de Bèrnia 

y en su mirada aún permanece

ese amor por las letras y abre puertas.


Ese poeta abre puertas e inspira 

desde su propia existencia hasta

sus versos tallados en oro y diamantes.


Ese poeta sí merece habitar los libros 

y ser leído por muchos otros,

pues, reitero, abre puertas y abraza

desde su amabilidad y agradecimiento 

e ilustra desde su sabiduría al universo,

que no pulula por la abertura de abrazos.


Ese poeta y sus ojos.

Sus ojos y ese poeta,

compañero te debo este texto,

pues en el futuro tercer libro,

pensarás si me he tomado hachís 

antes de tallar ese vestido lleno

de aberturas entre las piernas.


No se trata del mismo mar.

El Mar Rojo ya está en la tumba,

bailando: «La Macarena» del río 

que seguirá vibrando en mí 

a pesar de que por su boca no salga:

«me he inspirado en la gardenia verde».


¿Creéis que sigo bebiendo vino?

¿Creéis que aún soy la flagelación viva?

Pretérito pluscuamperfecto de indicativo,

difunto y muerte son sinónimos de esta

historia plasmada en pantallas de mimbre.


Se trata de un mar bello y cuyas olas

aún se trasladan desde París hasta los

cubos llenos de barro por la Dana.

Y esta vez es una musa de inspiración 

transparente y amable y trabajadora.


Alguien, un poeta y un cuentista 

al que admirar por su literatura 

y el platonismo aún no está muerto en mí,

pero mi vida ya ha pasado a otro espacio

más amoroso y estable y mis alas ya están 

pegadas a las suyas desde hace años

y desde hace años aún sigo enamorada

y ese amor se ha ido transformando

en familia habitada en el núcleo de mi [espíritu.


Espíritu plasmado solo en sus huellas.

Espíritu plasmado solo en sus abrazos.

Espíritu plasmado solo en él.

Espíritu plasmado solo en el circense.


La vida es un estallido y yo soy la bomba.



Os quiero mucho y espero que os guste,

Jessica Delgado Pulgarín 


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